¿Qué pasa cuando una niña, un niño o un adolescente que creció en una Casa Hogar cumple la mayoría de edad? Vida Independiente nace para que ninguno tenga que enfrentar solo el momento de comenzar desde cero.
En una línea
Empleo, vivienda y educación para los jóvenes que egresan al cumplir 18 años.
Apoyar el programaAl cumplir 18, la ley los reconoce como adultos. La vida rara vez los ha preparado para serlo.
La institucionalización ocurre cuando una niña, un niño o un adolescente es separado de su familia por una autoridad competente para proteger su integridad y garantizar la restitución de sus derechos. Mientras se resuelve su situación, vive en un Centro de Asistencia Social donde recibe un entorno seguro para crecer.
Pero llega el día en que cumplen la mayoría de edad. Algunos continúan estudiando. Otros buscan su primer empleo. Muchos no tienen una familia segura a la cual regresar —o volver significaría hacerlo al mismo entorno donde fueron vulnerados—.
Dejan de ser menores de edad ante la ley, pero siguen necesitando oportunidades para construir un futuro.
+33,000
niñas, niños y adolescentes viven en Centros de Asistencia Social en México
INEGI
+110
años acompañando a la niñez que ha visto vulnerados sus derechos
Casa Hogar San Antonio
2016
año en que nace Vida Independiente para acompañar a quienes egresan
Nueve años del programa
Hace nueve años, nuestra Directora y Representante Legal comenzó a preguntarse: ¿qué pasará con nuestros jóvenes cuando tengan que salir de Casa Hogar San Antonio?
Proteger a una niña o a un niño durante su infancia es indispensable. Pero acompañarlo cuando inicia la vida adulta puede cambiar su destino para siempre.
Así nació Vida Independiente: un programa para que ningún joven tenga que enfrentar solo el momento más difícil —comenzar desde cero—.
Los acompañamos a conseguir un trabajo digno con el cual empezar a sostenerse por sí mismos.
Les ayudamos a acceder a un lugar donde vivir mientras construyen su nueva etapa.
Una cama, un refrigerador, una estufa y la despensa: lo que para muchos es cotidiano, para ellos es el comienzo.
Muchos concluyen la preparatoria superando el rezago con el que llegaron. Otros ya cursan una carrera universitaria.
Un empleo digno, un hogar y la posibilidad de romper el ciclo del abandono para siempre.
Gracias a la generosidad de nuestros donantes, el programa creció para apoyar también la educación. Muchos jóvenes concluyeron la preparatoria, superando el rezago académico con el que llegaron. Después comenzaron a soñar aún más lejos.
Hoy, con enorme orgullo, contamos con nuestros primeros jóvenes que han concluido una carrera universitaria gracias al acompañamiento de Vida Independiente.
Otros están por graduarse. Y varios más están iniciando ese mismo camino.
Una cama brinda descanso. Un refrigerador conserva alimentos. Una beca abre las puertas de una universidad. Cada donativo ayuda a que un joven termine sus estudios, consiga empleo y construya un hogar propio.
Porque cumplir 18 años no debería significar quedarse solo