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Noticia22 de abril de 2025

Bendito seas, oh Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en tu gran misericordia nos has regenerado por la resurrección de Jesús de entre los muertos a una esperanza viva, a una herencia que no…

Bendito seas, oh Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en tu gran misericordia nos has regenerado por la resurrección de Jesús de entre los muertos a una esperanza viva, a una herencia que no…
Bendito seas, oh Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en tu gran misericordia nos has regenerado por la resurrección de Jesús de entre los muertos a una esperanza viva, a una herencia que no decae ni se marchite; escucha la oración que te dirigimos por todos nuestros seres queridos que han dejado este mundo: abre los brazos de tu misericordia y recíbelos en la asamblea gloriosa de la santa Jerusalén. Consuela a los que sufren el dolor de la despedida con la certeza de que los muertos viven en ti y de que incluso los cuerpos confiados a la tierra serán un día partícipes de la victoria pascual de tu Hijo. Tú que has puesto a la Santísima Virgen María como signo luminoso en el camino de la Iglesia, por su intercesión sostiene nuestra fe, para que ningún obstáculo nos haga desviarnos del camino que conduce a ti, que eres la alegría sin fin. Por Cristo nuestro Señor. 𝘗𝘢𝘱𝘢 𝘍𝘳𝘢𝘯𝘤𝘪𝘴𝘤𝘰.
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